Las creepypastas que se hicieron virales en TikTok no nacieron en TikTok. Casi todas empezaron como textos, fotos o dibujos olvidados en foros de internet hace una década o más, y la app las resucitó con videos de 60 segundos, voces de narrador y efectos de sonido. Aquí rastreamos el origen real de las cinco más grandes: dónde nacieron, quién las creó y cómo llegaron a tu feed.
1. Slender Man: el que lo empezó todo
El origen rastreado
En junio de 2009, el foro Something Awful lanzó un concurso de Photoshop paranormal. Un usuario llamado Eric Knudsen, bajo el seudónimo Victor Surge, publicó dos fotos en blanco y negro de niños con una figura alta, delgada y sin rostro acechando al fondo. Esas imágenes se volvieron virales en cuestión de días y la comunidad empezó a escribirle historias: así nació la primera leyenda urbana creada colectivamente en internet.
Lo que pocos recuerdan es que Slender Man tuvo consecuencias reales: en 2014, dos niñas de 12 años en Waukesha, Wisconsin, atacaron a una amiga convencidas de que así se ganarían el favor de la criatura. El caso llegó a los tribunales y obligó a todo internet a preguntarse dónde termina la ficción. Desde entonces, su historia es también una advertencia sobre el poder de las leyendas digitales.
Su vida en TikTok
En TikTok, Slender Man vive en videos de «avistamientos» en bosques, teorías conspirativas y recopilaciones de su historia. Es el abuelo de todas las creepypastas: sin él, ninguna de las siguientes existiría.

2. The Backrooms: el terror de lo cotidiano
El origen rastreado
El 13 de mayo de 2019, un usuario anónimo publicó en el tablón paranormal /x/ de 4chan una foto de un pasillo de oficinas vacío, amarillo y deprimente, junto a un texto que decía que si «hacías noclip fuera de la realidad» —un término de los videojuegos— terminarías atrapado en un laberinto infinito de habitaciones vacías con olor a humedad. El autor, que después se identificaría como «Black August», abandonó su creación casi de inmediato, y la comunidad construyó sola un universo entero: cientos de niveles, entidades y reglas de supervivencia.
En 2022, el youtuber Kane Parsons publicó una serie de videos estilo VHS sobre los Backrooms que los catapultó a la cultura mainstream, y en 2024 internet finalmente descubrió dónde se había tomado la foto original: un edificio de Wisconsin. De mito anónimo a lugar real, en cinco años.
Su vida en TikTok
Los Backrooms son el rey del liminal horror en TikTok: recorridos en primera persona, niveles generados y sonidos ambientales que acumulan millones de vistas. Funcionan porque el miedo no viene de un monstruo, sino de la sensación de estar perdido en un lugar que debería ser familiar.

3. Siren Head: el monstruo del artista canadiense
El origen rastreado
A diferencia de las anteriores, Siren Head tiene un autor con nombre y apellido: el artista canadiense Trevor Henderson, que en 2018 empezó a publicar ilustraciones de criaturas de horror analógico. Siren Head —un humanoide esquelético de unos 12 metros con dos sirenas oxidadas por cabeza, que imita voces humanas para cazar— se convirtió en su creación más famosa. Henderson nunca escribió una historia oficial: dejó que internet imaginara el resto.
El salto a la fama llegó con los videojuegos de fans y, sobre todo, con los shorts de TikTok y YouTube donde la criatura aparece en bosques reales. Es el ejemplo perfecto de cómo un dibujo puede convertirse en franquicia sin que su creador mueva un dedo.
Su vida en TikTok
Compilaciones de «encuentros reales», animaciones 3D y teorías sobre sus orígenes: Siren Head es probablemente la creepypasta con más contenido generado por fans en la plataforma.
4. Jeff the Killer: la cara del terror de los 2000
El origen rastreado
Jeff the Killer es la creepypasta más vieja de esta lista y también la de origen más turbio. La historia —un adolescente desfigurado que sonríe de forma imposible y susurra «vete a dormir»— circuló por foros y wikis de creepypastas entre 2008 y 2011, pero la famosa foto blanca y deforme que la acompaña tiene un rastro mucho más complicado: investigadores rastrearon la imagen hasta DeviantArt y foros anteriores, y su origen exacto sigue siendo objeto de debate. Lo que sí es seguro es que Jeff fue el primer villano de creepypasta con fandom propio, fanarts y hasta disfraces de Halloween.
Su vida en TikTok
En TikTok, Jeff vive en el terreno de la nostalgia: los que crecieron leyéndolo en 2012 ahora hacen videos recordándolo, y una nueva generación lo descubre con los mismos escalofríos.
5. Momo: la escultura que se convirtió en pánico moral
El origen rastreado
En 2018, una imagen perturbadora —una mujer pájaro de ojos saltones y sonrisa imposible— se viralizó como la cara del «Momo Challenge», un supuesto juego que incitaba a niños a hacerse daño a través de WhatsApp. El pánico llegó a noticieros de medio mundo… hasta que se descubrió la verdad: la imagen era una escultura del artista japonés Keisuke Aiso, expuesta en una galería de Tokio, y el «reto» como tal nunca existió de forma organizada. Fue un bulo amplificado por el miedo de los padres y los medios. La escultura original, de hecho, fue desechada por el propio artista por el deterioro del material.
Su vida en TikTok
Momo resurge cada cierto tiempo en TikTok como advertencia o como meme: es la prueba de que una imagen sin contexto puede generar un pánico global en cuestión de días.

Por qué las creepypastas funcionan tan bien en TikTok
Hay una razón estructural: las creepypastas nacieron para ser copiadas, remezcladas y contadas en voz alta, exactamente lo que premia el algoritmo. El formato vertical les dio tres superpoderes: el POV en primera persona (la cámara de tu teléfono es la de la víctima), el sonido (pasos, estática, susurros que se escuchan con audífonos) y la serialización («parte 2 en mi perfil» mantiene el mito vivo durante semanas). Como recuerda el fenómeno de los fenómenos que dividen internet, el terror participativo siempre gana: cada usuario que hace su versión de la historia la mantiene viva. TikTok solo le puso banda sonora y formato vertical a algo que los foros inventaron hace 15 años.
Cómo distinguir el mito del bulo (y por qué importa)
No todas las historias virales son iguales. Slender Man, los Backrooms y Siren Head son ficción declarada: sus creadores (o sus comunidades) saben que son inventos, y el juego consiste en fingir que son reales. Momo fue distinto: un bulo que se presentó como peligro real y generó pánico en familias y escuelas. La lección es útil más allá del terror: en TikTok, la estética de «historia real» se usa tanto para entretener como para desinformar, y vale la pena preguntarse siempre quién cuenta la historia y con qué pruebas.
Todas estas historias comparten algo: nadie es dueño de ellas. Y por eso nadie puede matarlas.
Si te fascina cómo internet crea sus propios mitos, no te pierdas el trend de TikTok que expone tu infancia y cómo TikTok está redefiniendo la cultura juvenil. Y recuerda la lección de Slender Man: en internet, la línea entre contar una historia de terror y creérsela es más delgada de lo que parece.











