Cada octubre, en un pueblo costero de California, una grúa levanta calabazas del tamaño de un coche pequeño ante miles de espectadores que contienen la respiración. No es una escena de película: es el World Championship Pumpkin Weigh-Off, el campeonato mundial de calabazas gigantes, un «deporte» donde los atletas son jardineros obsesivos, las estrellas pesan más de una tonelada y el récord mundial acaba de romperse este mismo mes.
La báscula no miente: así es el «Super Bowl» de las calabazas
El Safeway World Championship Pumpkin Weigh-Off se celebra cada octubre en Half Moon Bay, al sur de San Francisco, y es considerado el Super Bowl del cultivo competitivo. Las reglas son simples: cultivas la calabaza más pesada que puedas, la transportas —a veces conduciendo 35 horas desde Minnesota— y una báscula industrial decide tu destino. El ganador de 2025, el ingeniero Brandon Dawson, se llevó 20.000 dólares con una calabaza de 2.346 libras (unos 1.064 kilos).

Los atletas: un profesor, un ingeniero y dos hermanos ingleses
Olvida el estereotipo del granjero: los campeones de este deporte son perfiles de lo más variado. Travis Gienger, profesor de horticultura de Anoka, Minnesota, ganó cuatro ediciones seguidas en Half Moon Bay y cultiva desde que era adolescente, inspirado por su padre. Brandon Dawson es ingeniero de fabricación en la empresa de coches eléctricos Rivian y asegura que la precisión de su trabajo le ayuda a optimizar el riego y la luz de sus calabazas.
Y luego están Stuart e Ian Paton, dos hermanos gemelos de Inglaterra que este octubre de 2025 pulverizaron el récord mundial con una calabaza de 2.819 libras (1.278 kilos). Gienger, al enterarse por un amigo que seguía la retransmisión, lo resumió con deportividad: «Me entristece, pero esos chicos llevaban tiempo tras ello».
El récord que acaba de caer
La progresión del récord mundial parece la de una carrera armamentística vegetal:
- 2021: Stefano Cutrupi (Italia), 2.702 libras.
- 2023: Travis Gienger, 2.749 libras. La bautizó «Michael Jordan» por el año 23 y por ser, según él, la más grande de todos los tiempos.
- 2024: Gienger repite victoria con 2.471 libras, ganando por solo 6 libras a Brandon Dawson.
- 2025: los hermanos Paton (Inglaterra), 2.819 libras. Nuevo récord mundial.
Dawson, que en 2024 perdió por esas 6 libras, se tomó la revancha este año con 2.346 libras. Su hija de 4 años ya sigue el proceso de crecimiento con lupa.
Muggle, la calabaza que hizo historia
La calabaza récord de los Paton tiene nombre propio: Muggle, como los no magos de Harry Potter, saga de la que los hermanos son fans declarados. Fue pesada oficialmente el 4 de octubre de 2025 en el concurso de Wargrave Nursery, cerca de Reading, y certificada por Guinness World Records con 2.819 libras y 4 onzas. Además se llevó un segundo récord: la mayor circunferencia jamás medida en una calabaza, más de 21 pies (6,4 metros).
Los Paton, de 64 años, llevan más de 50 cultivando gigantes: empezaron de adolescentes con un sobre de semillas que prometía una calabaza «imposible» y nunca se curaron. «Una vez que cultivas una, te queda para siempre», dice Ian. Eso sí, fue su última temporada juntos: Stuart se retira este año, pero Ian ya tiene un objetivo declarado para 2026: las 3.000 libras. De hecho, este septiembre presentó en el Malvern Autumn Show una calabaza de 2.772 libras cultivada en solitario, tras cinco horas diarias de trabajo durante dos meses y un viaje de cuatro horas y media en camión hasta el concurso.

La ciencia de lo gigante
¿Cómo se fabrica una calabaza de más de una tonelada? Todo empieza con la semilla adecuada: la variedad Atlantic Giant, seleccionada durante décadas para el tamaño extremo. A partir de ahí, es una mezcla de agronomía y obsesión: suelo perfectamente nutrido, riego hasta 12 veces al día en los casos más extremos y una inversión que puede rondar los 15.000 dólares en abonos, cuidados y transporte.
El dato más alucinante: en plena temporada, estas calabazas pueden ganar entre 50 y 70 libras al día, es decir, de 23 a 32 kilos cada 24 horas. Literalmente puedes verlas crecer si te quedas mirando un rato.
El transporte: mover una tonelada sin romperla
Cultivar la calabaza es solo la mitad del trabajo: la otra mitad es llevarla al concurso sin que se agriete. Los Paton usan un gran aro de izado con el que «literalmente recogen la calabaza como con una cuchara», después de 50 años de práctica. Otros la transportan en remolques acolchados, conduciendo de noche para evitar el calor y frenando como si llevaran nitroglicerina. Una grieta invisible, un bache traicionero o un hongo de última hora pueden descalificar meses de trabajo antes de llegar a la báscula.
El dinero: 20.000 dólares y un anillo de campeón
El premio no está nada mal para un hobby de huerto: el ganador de 2025 se llevó 20.000 dólares, y en 2023 Gienger ganó 30.000 dólares por batir el récord mundial, además de un anillo conmemorativo diseñado por un joyero local, al estilo de los anillos de la Super Bowl. Eso sí, entre semillas de élite, fertilizantes y el viaje con la calabaza en remolque, pocos cultivadores salen con beneficios. Aquí se compite por gloria, no por negocio.
Después del concurso: regatas y catapultas
¿Y qué se hace con una calabaza de una tonelada cuando termina el pesaje? Algunas se convierten en barcos: en lugares como Damariscotta, Maine, se celebra la famosa regata de calabazas, donde los participantes vacían calabazas gigantes y reman dentro de ellas. Otras terminan en concursos de «pumpkin chucking», lanzadas con catapultas y cañones de aire a cientos de metros. Y las más afortunadas acaban talladas en jack-o’-lanterns colosales que iluminan plazas enteras. Ninguna se desperdicia: hasta la derrota tiene su espectáculo.

El lado oscuro: cuando tu bebé de una tonelada se rompe
Este deporte también tiene su tragedia. La calabaza de Gienger de la temporada 2025 se dañó antes del concurso y no pudo ni presentarse en California, poniendo fin a su racha. Una grieta, un hongo o una semana de mal tiempo pueden arruinar meses de trabajo. Como dijo el propio Gienger tras ganar en un año de lluvias récord: «Tuve que trabajármelo, pero al final lo conseguimos, aunque no fue por mucho».
¿Te animas? Así se empieza
Si después de leer esto quieres intentarlo, los veteranos recomiendan empezar modesto: consigue semillas de Atlantic Giant de un cultivador serio (las de las campeonas se subastan por cientos de dólares), reserva al menos 30 metros cuadrados por planta y prepárate para regar, abonar y proteger tu calabaza como si fuera un familiar. En unos años, quizá seas tú quien suba al escenario de Half Moon Bay.
Y si lo tuyo son más las plantas de interior que los monstruos de una tonelada, descubre lo que revela sobre tu personalidad tener plantas en casa. Para más rarezas que te harán sonreír, no te pierdas qué piensan los gatos de nosotros.











